



TEMUDAS Festival
J10 SEP 2026
20:00 h
Inspirado y fascinado por los libros Ángel Gitano y Mil Besos no podía yo limitarme a copiar tanta belleza. Las magistrales sesiones fotográficas de Ruven Afanador en Andalucía son irrepetibles: es irrepetible la alquimia que allí se dio entre el fotógrafo y figuras del carisma de Israel Galván, Matilde Coral, Eva Yerbabuena, José Antonio o el mismísimo Rubén Olmo.
* Este espectáculo utiliza aparatos de luz estroboscópica que pueden afectar a personas fotosensibles.
* Por las características del espectáculo una vez comenzada la función, no se podrá acceder a la sala.
J10 SEP 2026
20:00
20:00
J10 SEP 2026
Idea y dirección artística: Marcos Morau
Coreografía: Marcos Morau & La Veronal
Lorena Nogal
Shay Partush
Jon López
Miguel Ángel Corbacho
Dramaturgia: Roberto Fratini
Diseño de escenografía: Max Glaenzel
Realización escenografía: Mambo Decorados y May Servicios para Espectáculos
Diseño de vestuario: Silvia Delagneau
Realización de vestuario: Iñaki Cobos
Composición musical: Juan Cristóbal Saavedra
Colaboración especial: Maria Arnal
Diseño de iluminación: Bernat Jansà
Diseño y realizado dispositivos electrónicos: José Luis Salmerón de la CUBE PEAK
Diseño de audiovisual: Marc Salicrú
Fotografía: Ruven Afanador
Posticería: Carmela Cristóbal
Tocados: JuanjoDex
Asesoramiento peluquería: Manolo Cortes
Asesoramiento maquillaje: Roció Santana
Calzado: Gallardo
La mirada de Ruven Afanador no es documental: no entrega a la historia un archivo de eventos, estilos, personalidades. Tampoco es monumental: no apunta a restituir una imagen glamurosa y fotogénica de su objeto. La mirada de Afanador es deseosa: deforma su objeto, y se deja deformar por él. El objeto del deseo – Buñuel y el surrealismo lo habían intuido – es oscuro por definición. Desear nos hace ignorantes, inexpertos, incompetentes, porque desear es fijarse en lo que huye, enfocar una desaparición. El deseo compone su objeto, y a veces lo inventa, con tal de seguir observándolo. Y así produce otro conocimiento, subjetivo, infalible y revelador. El objeto se delata ante los ojos y los delata.
Acercándose desde el deseo al multiverso del folclore andaluz, Afanador lo obliga a revelarse, y se revela. Como si soñara con él, deja aflorar los lapsus, los delirios, el subconsciente del flamenco, sus pulsiones de eros y muerte, sus verdades no documentables. Lo devana en mil amplificaciones, como un mundo grotesco y suntuoso, un cuerpo impensable de sombra y de luz. Mientras mira al abismo del flamenco, se deja mirar por él.
Nuestro trabajo es sólo otro eslabón en esta genealogía de sueño y deseo: relata (o delata) nuestra mirada de Ruven Afanador mirando sus modelos. Y habla de la fotografía como de un pasmoso acontecer del mundo en los ojos. No hay trama: sólo hay capricho, como en la memorable serie gráfica de Goya: temas familiares y gestos reconocibles, como personajes enmascarados de una troupe de “motivos”, se dan cita en las imágenes, como si se llamaran recíprocamente, por asociación, analogía, atracción; o por un desenfrenado juego de metamorfosis, angelical y diabólico: los caprichos no hablan de otra cosa que de la imagen como milagro y aquelarre.
No hay fotografía que no esté suspendida a un suspiro, o a mil y un besos, del fuego que quema la imagen.
Roberto Fratini Serafide
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