La nueva creación de Rocío Pozo, coproducida por el Teatro Pérez Galdós, se estrena dentro de la temporada de Danza y de la 30ª edición de TEMUDAS. La pieza une flamenco contemporáneo, danza, música en directo y palabra para reflexionar sobre la desconexión, la fragilidad y la necesidad de volver a lo esencial

Parar, escucharse y volver a reconocerse. De esa necesidad nace Liberté. El despertar del Ser, la nueva creación de la bailaora, coreógrafa y directora escénica, Rocío Pozo, una obra de flamenco contemporáneo que se estrena en el Teatro Pérez Galdós el próximo sábado, 26 de septiembre, como coproducción del propio recinto y dentro de su temporada de Danza y de la 30ª edición del Festival de Teatro, Música y Danza de Las Palmas de Gran Canaria, TEMUDAS.

La pieza propone un recorrido físico y emocional por algunos de los estados que atraviesan al ser humano contemporáneo: el agotamiento, la fragilidad, la rutina, el vacío, la caída y la necesidad de recuperar aquello que permanece oculto bajo el ruido cotidiano. Siete intérpretes y cinco músicos en directo construyen una experiencia en la que danza, cante y música avanzan desde la oscuridad hacia el despertar. La idea comenzó a tomar forma durante la pandemia, cuando Rocío Pozo encontró, por primera vez en mucho tiempo, un espacio para detenerse. “Empecé a cuestionarme muchas cosas acerca de nuestro modo de vida y del sistema en el que estamos envueltos, al que muchas veces obedecemos sin plantearnos nada”, explica la creadora. Aquella pausa despertó en ella una necesidad de “conectar conmigo” y, al mismo tiempo, de pensar en “la fuerza de la humanidad como conjunto”.

Liberté se plantea como una reflexión sobre una contradicción muy contemporánea: vivir rodeados de estímulos y, al mismo tiempo, alejarnos de lo esencial. El espectáculo propone un recorrido por esa “desconexión” y por la posibilidad de volver a habitar la vida desde un lugar más consciente. Para Pozo, esa búsqueda tiene también una dimensión colectiva. “Creo que, en el momento en el que vivimos, es muy importante la conquista de nuestra propia soberanía, ser conscientes de nuestro poder interior y de nuestro valor como seres humanos, tanto individualmente como en conjunto”. Por eso, aunque la pieza atraviesa la oscuridad y la fragilidad, su mirada final no es pesimista. “En medio de tanta oscuridad, Liberté habla de esa luz que siempre existe y que puede iluminarlo todo. De la certeza de que todos tenemos dentro de nosotros el poder y la capacidad de construir un mundo mejor”.

De ahí surge una obra que Pozo considera especialmente personal. “No solo porque parte de mis propias convicciones, sino porque también marca una transformación en mi manera de crear. En Liberté he decidido situarse en el papel de dirección, convirtiéndome en la guardiana del mensaje. Me he atrevido a hacer algo más personal, a utilizar otros lenguajes corporales, a explorar una forma diferente de dirigir y de estar en la creación”, señala. Frente al peso de la danza-teatro presente en anteriores trabajos de la compañía, Liberté se sostiene fundamentalmente en la danza y la música, con una construcción más íntima y depurada.

Un diálogo entre raíz y contemporaneidad

El lenguaje de Liberté parte del flamenco, pero se abre a la danza contemporánea. La creación coreográfica reúne las miradas de Rocío Pozo, Rocío Mora y Olimpia Oyonarte. Mientras Oyonarte aporta una visión contemporánea que amplía las posibilidades físicas y emocionales del movimiento, Mora desarrolla el trabajo desde la raíz, el gesto y la identidad flamenca. Pozo rechaza, sin embargo, la idea de diluir un lenguaje dentro del otro. “Me interesaba mucho el contraste entre ambos, precisamente porque cada uno está expresado desde su propia pureza, sin intentar que uno se convierta en el otro. Cada lenguaje mantiene su identidad y es desde ahí desde donde se produce el diálogo”.

Esa convivencia atraviesa toda la dramaturgia. La obra comienza con El alma dormida, sobre un martinete, continúa con La luz que nos habita, construida desde la guajira; avanza hacia Renacer desde dentro, con tientos y tangos, y desemboca en Conexión con la luz interior, sobre alegrías. Cada bloque representa una etapa distinta dentro del tránsito desde el automatismo y la desconexión hacia la recuperación de la energía vital.

Música y letra creadas para la obra

La música en directo constituye otro de los pilares de la propuesta. Voz, guitarra, piano, flauta y percusión acompañan a las tres creadoras, a las que se unen Silvia Herrerías, Elena Chirino y las bailarinas Tania Sánchez y Marta Batista. A todo ello se suman  las letras flamencas que  han sido escritas por la propia Rocío Pozo. La creadora decidió hacerlo al comprobar que los textos tradicionales asociados a los distintos palos no respondían al enfoque que quería transmitir. “Quería que el mensaje de la obra fuera tan puro que sentí que tenía que cuidar hasta el último detalle. Por eso escribí las letras, para poder expresar a través de la palabra aquello que después quería llevar al cuerpo”, explica. Esa escritura se suma a una trayectoria en la que Pozo ya había asumido habitualmente los guiones de sus propios espectáculos, pero supone aquí un paso más dentro de su proceso creativo.

“Yo siento que Liberté es un salto artístico para mí”, reconoce Pozo. “La compañía ha evolucionado mucho desde sus comienzos y hemos ido creciendo y consolidando nuestra manera de trabajar, siempre desde la autocrítica, la humildad y el afán de superación”.

Las localidades pueden adquirirse a través de la página teatroperezgaldos.es, así como en la taquilla del Teatro Pérez Galdós, de 10:00 a 13:00 h de lunes a viernes, y en la taquilla del Auditorio Alfredo Kraus, de 16:00 a 21:00 h, también de lunes a viernes.

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