XVIII Homenaje a Alfredo Kraus

Ismael Jordi, tenor · Rubén Fernández Aguirre, piano

El Teatro Pérez Galdós acoge el XVIII Homenaje a Alfredo Kraus con un Recital Lírico a cargo del tenor Ismael Jordi, que estará acompañado por el pianista Rubén Fernández Aguirre. Como cada año, la Fundación Auditorio y Teatro de Las Palmas de Gran Canaria rinde tributo al tenor grancanario Alfredo Kraus, celebrando un concierto el día de su cumpleaños.

Fecha:

24 de noviembre de 2020

Horario:

20:00 h

Sala:

Sala Principal

Duración:

70 minutos aproximadamente, sin pausa.

Apertura de puertas:

45 minutos antes del inicio la función.

Más información

El Maestro Kraus

En mi casa de Jerez de la Frontera había una colección de discos de música clásica, pero cuando comencé a entusiasmarme fue cuando compré una cinta de Alfredo Kraus. Me impresioné mucho. Recuerdo que, más adelante, grabé un programa homenaje que pusieron en televisión y, desde entonces, me convertí en un auténtico entusiasta suyo. Cuando Kraus reinauguró el Teatro Villamarta de Jerez, en noviembre de 1996, fui el primero en la cola para sacar las entradas.

Mientras tanto, estudiaba informática de gestión, y trataba de hacerme camino como defensa central en el fútbol profesional, hasta que alguien me tentó a probar la ópera. Yo imitaba voces, pero no tenía mucha idea. A raíz de la reinauguración del Villamarta se creó un coro, y me apunté. En las pruebas me dijeron que tenía mucho potencial, que si me había planteado estudiar canto. Lo pensé, lo valoré, y me fui a Madrid a hacer una prueba en la Escuela Superior de Música Reina Sofía con el maestro Alfredo Kraus.

La audición dio buen resultado. Recuerdo que en la misma Kraus me preguntó: “¿Entiende usted lo que está diciendo?”. Yo le respondí que no, y él dijo: “Bueno, ya habrá tiempo para estudiar”. Y fue así que me seleccionó. Entonces decidí que iba a apostar por mi carrera, porque me había conquistado. Y que si algún día llegaba a dedicarme a la música me consideraría un auténtico privilegiado.

Comencé a estudiar con el maestro Kraus en octubre de 1998. Trabajábamos el canto sul fiato, apoyado en el aire, algo que parece simple, pero que resulta dificilísimo. La teoría era maravillosa y con Kraus parecía todo muy fácil. Pero luego hay que hacerlo, y es allí donde empiezan los problemas. Todavía hoy la sigo estudiando pues, cuando trabajas bien esta técnica, tienes mucho terreno conquistado.

El maestro Kraus, aparentemente serio, nos sorprendía a veces con sus chistes y su socarronería canaria. Además, cada vez que se dirigía a mí, lo hacía con acento andaluz, lo que resultaba muy divertido. A veces me pedía que me arrancara con un fandanguillo en mitad de la clase. Yo entonaba y, en un momento determinado, Kraus me decía: “Para. Ahí, desde ahí, como entras en esa nota, es donde quiero que abordes el aria”. Nunca hubiera sospechado que el cante de mi tierra me sirviera para mi carrera operística. “¿Técnica nosotros? Para técnica, los cantaores”, me decía Kraus. Creo que él vio que yo podía aportar ese pellizquito que no se encuentra en todas partes. Un poco de duende. Lo dejé todo para estudiar con él, y la relación que mantuvimos fue muy bonita, pues no se limitaba solo al aprendizaje. Con el maestro, yo podía hablar también de muchas cuestiones personales.

Cuando llegué a la Escuela en el ’98, cantaba principalmente roles mozartianos. Pasado un tiempo, Kraus quiso que afrontara “Una furtiva lagrima…”, “Cercherò lontana terra…”, “Parmi veder le lagrime…” o “Tombe degli avi miei…”. El maestro algo debía de saber, porque es exactamente el repertorio que he mantenido durante toda mi carrera.

El mejor consejo que recibí de Kraus fue cuidar el día a día, estudiar, adquirir la constancia que un cantante debe tener. Reservar siempre los espacios para el estudio, con tranquilidad, pensar en afrontar el repertorio que la voz demanda. Alfredo Kraus me dijo que esta carrera se hace con el “no”, algo muy difícil de seguir, pero que he llevado a rajatabla. Decía también que había que cuidar el mercado exterior, y lo he hecho.

Kraus me forjó, no sólo en el canto, sino en el respeto a la profesión, tanto dentro como fuera del escenario, y eso marca. Kraus me enseñó el arte de la distinción. Para él, una figura no se formaba sólo con la voz y la técnica: se necesita intuición, personalidad. El maestro Kraus enseñaba una ética, algo que hoy en día, en el mundo de la ópera, es muy poco frecuente.

Ismael Jordi
Jerez, noviembre 2020

Programa

Francesco Paolo TOSTI
Tres melodías
L’ultima canzone (1905) - Non t’amo piú! (1884) - Marechiare (1886).

Francesco CILEA
L’Arlesiana (1897)
“È la solita storia del pastore…” - Preludio al acto I.

Friedrich von FLOTOW
Martha (1847)
“M’appari, tutt’amor…”.

Gaetano DONIZETTI
Lucia di Lammermoor (1835)
“Tombe degli avi miei…Fra poco, a me ricovero…”.

Charles GOUNOD
Faust (1859)
“Quel trouble inconnu…Salut! demeure…”.

Francis POULENC
XV ème. improvisation: hommage à Édith Piaf (1959)

Jules MASSENET
Werther (1892)
“Pourquoi me réveiller…”.

Francis LOPEZ
Le chanteur de Mexico (1951)
Acapulco - Rossignol.

Carlos IMAZ
Pinceladas Líricas (2020)

Amadeo VIVES
Doña Francisquita (1923)
“Por el humo se sabe…”.

Reveriano SOUTULLO & Juan VERT
El último romántico (1928)
“Bella enamorada…”.

Tomás BARRERA & Rafael CALLEJA
Emigrantes (1905)
“Adiós, Granada…”.

Ficha artística

Ismael Jordi, tenor
Rubén Fernández Aguirre, piano

XVIII Homenaje a Alfredo Kraus
Con la colaboración de la Fundación Internacional Alfredo Kraus http://fiak.es/

Documentación adicional:

Archivo

Programa XVIII Homenaje a Alfredo Kraus

Descargar

En este sitio web usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia. Si continúas navegando, entendemos que aceptas nuestra política de cookies.OK